jueves 20 de septiembre de 2018

Barrios de pie

Boca le ganó 2 a 0 al Cruzeiro de Brasil en el partido de ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores. Los goles los hicieron Mauro Zárate y Pablo Pérez.

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¿Se puede ser el jugador más determinante en el resultado jugando mal? ¿Se puede jugar siempre bien y ser irreemplazable? ¿Podría un delantero que está errático, cambiar la foto suya que saldrá en el diario al definir tres dedos y poner el 1 a 0 ante la salida del arquero? Sí, se puede.
Pablo Pérez nadaba en las aguas de la imprecisión, despertaba algún murmullo y aplauso de aliento en la era de la grieta; hasta que a los 36 minutos con enorme pase que a ese nivel ya es asistencia, dejó solo a Mauro Zárate para abrir el marcador y sobre todo, el partido.
Wilmar Barrios es bandera, símbolo, guía espiritual y garantía propietaria de la ilusión de la obsesión con la que vive el Bostero moderno. Roba sin arma, adivina, contagia y ayer también sacó de la línea una pelota que ya tenia un gajo adentro; por supuesto, esa pelota, lo hubiera cambiado todo.
Cuando Boca está en peligro, Wilmar llega como un Pacman, voraz e inclemente.
Lo bueno de los caprichos es que con talento y jerarquía para llevarlos a cabo pueden salir bien. Al medio de Boca le faltaba Cardona y le sobraba alguno, por el nivel era Pérez. Guillermo movió con Villa por Zárate y el capitán Amarilla a los 82 la clavó al ángulo, agarró la pelota llena y hasta regaló un fugaz Topo Gigio que terminó con plural festejo a equipo entero contra el acrílico de la platea Román Riquelme. ¿Alguno duda que esa platea se llama así?
Cruzeiro manejó bien la pelota con Henrique, Thiago Neves y Rafinha, a velocidad de Robinho para gambetear hacia adelante y las subidas por derecha de Edilson, pero le falta o al menos ayer en la Bombonera le faltó punch. Barcos fue totalmente controlado por Magallán e Izquierdoz.
El VAR rajó a Dedé luego de un duro golpe (que peligrosos son al interpretar los árbitros) al arquero Andrada cuando faltaban 15 y ahí si, Cruzeiro no tuvo más.
Pavón no lastimó hacia adelante, pero tiene el retroceso de un todo terreno. Si vuelve a prender las luces en lo que viene será crucial para ayudar a Benedetto, a ser el súper Benedetto.
Se viene River en tres días y el Xeneize llega como se debe llegar, sin brillar, pero afilado.
Se imagina ya a un Carlitos titular y el partido más lindo de todos se muere de ganas de empezar.
Andrada tiene rota la mandíbula y borra la sonrisa de quienes ríen azul y amarillo. Cada vez que haya un problema no lo olvide, teléfono al 5. Dios gracias por Barrios, si hay Barrios, de pie.

 

Videos: Canal de YouTube: Futbol Para Troncos

Textos: Carlos Borzani

Autor: Luis Alejandro Puig

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