lunes 20 de febrero de 2017

Benítez: “En casa no hay ningún gallina”

Junior Benítez, quien arrancó a puro gol, ya le mete pimienta a su fanatismo por Boca. El lugar al que iba a la cancha, las canciones de La Doce y su gran ventaja: “Ser hincha tiene que ser un plus”.

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Cuando Martín Palermo todavía era el Loco -y sólo en sus sueños llenos de goles podía convertirse en el Titán de la vida de película- le llevó 452 minutos convertir su primer tanto en Boca. Después llegaron 235 más y toda la historia ya conocida. Pero las dificultades del inicio -con murmullos incluidos- evidencian que meterla con la camiseta xeneize no es tarea sencilla.

A Junior Benítez también le dicen Loco. Los goles de Palermo los vivió -y festejó- como hincha, bien cerquita de La Doce. Pero las complicaciones que sufrió uno de sus ídolos no las compartió. El extremo la metió dos veces en un partido y medio. Otra que Palermo…

-¿En qué puesto te sentís más cómodo?

-En Lanús terminé jugando como extremo por la izquierda, en esa posición jugué la final con San Lorenzo (4-0, él metió el primero, de cabeza) y lo hice bien. Pero también he jugado mucho tiempo como volante, así que puedo hacer el recorrido que hoy se les pide a los jugadores de mis características.

-Hiciste Inferiores como volante y Guillermo empezó a ponerte de wing en Lanús.

-Sí, es la posición en la que me utilizó en la mayoría de los partidos. Algunas veces más retrasado y otras más cerca del 9, pero él ya me conoce y sabe que puede contar conmigo en distintas posiciones.

-Tenías todo arreglado con Lanús y un llamado del Mellizo te cambió los planes a último momento. ¿Qué sentiste cuando te enteraste del interés de Boca?

-Me puse muy contento, obvio. Es una alegría enorme que Guillermo vuelva a depositar su confianza en mí y espero aprovecharla al máximo. El sabía que yo soy hincha, así que le estoy doblemente agradecido, aunque para ganarme un lugar voy a tener que demostrar como todos mis compañeros. Voy a tener que pelearla.

-Ya jugaste tus primeros partidos y hasta metiste un par de goles. ¿Caés?

-No, todavía no puedo creer dónde estoy parado. El sueño de todo hincha es ser jugador del club que uno ama y yo lo estoy cumpliendo. Trato de tomármelo con calma porque, si no, toda esta emoción puede jugarme en contra y perjudicarme a la hora de jugar. Tengo que ir de a poco, aunque siempre con las ganas de jugar. Ser hincha tiene que ser un plus, pero después tengo que trabajar con seriedad como todos.

-Lo mejor de Boca en el último tiempo fueron justamente sus extremos, Pavón y Centurión. ¿Te conformás con ser suplente?

-Uno siempre trata de ganarse el puesto, aunque sé que la voy a tener difícil. Pero si estoy acá es por algo, ¿no? Algo habrá visto el cuerpo técnico.

-¿Qué te sorprendió del Mundo Boca?

-Todo. La gente, el periodismo, la repercusión… Es algo increíble y nuevo para mí.

-En Lanús te destapaste en un partidazo contra Boca en el que metiste un gol. ¿Dudaste en gritarlo?

-No, ese día necesitábamos ganar porque peleábamos el campeonato. Si ganábamos, quedábamos muy cerca del título y además teníamos que jugar la final de la Sudamericana. Sí te digo que fue una situación rara. Lo viví mitad y mitad: un poco contento y un poco no, porque enfrente estaba mi equipo. Son situaciones que uno va pasando. Quizá mucho me conocieron a partir de ese gol, también.

-Contame cómo te hiciste de Boca.

-Mi viejo es hincha de Boca y nos hizo fanáticos a todos. En casa somos todos bosteros, no hay ningún gallina. Cuando mi papá era más joven venía mucho a la cancha con mis hermanos, y yo me quedaba en casa porque era chiquito. Después crecí y empecé a venir solo.

-¿A qué sector ibas?

-Me gustaba ir al sector de La Doce, así que solía ir ahí. Más adelante me tocó jugar en la Bombonera con Lanús, pero no va a ser igual que jugar con la de Boca en un torneo. Ojalá eso pase pronto.

-¿Eras de cantar las canciones?

-Sí, claro.

-¿Y cuál era tu preferida?

-Todas, no tengo ninguna favorita. Las canciones de Boca son todas lindas.

-¿Tu ídolo de chico?

-Román. Siempre me gustó Román. También Guillermo, lógico. Palermo… Pero mi ídolo fue siempre Riquelme. Fue el más grande de todos y lo admiro mucho.

-Hace poco dijo en una nota que eras uno de los jugadores que más le gustaban. ¿Pudiste hablar alguna vez con él?

-No, no tuve esa posibilidad. Ni tampoco de cambiar camisetas. Lo que dijo fue muy lindo, no lo podía creer. Fue una sorpresa y una alegría inmensa.

-Loco por Boca y por los tatuajes, ¿no? ¿Cuántos tenés?

-Sí, me gustaron siempre. No llevo la cuenta, pero son muchísimos. Tengo en los brazos, las manos, la espalda, los muslos… No todos tienen un significado. Si veo un diseño que me atraiga, me lo hago. Me los hago para mí, me gusta mirarlos.

-¿De Boca no hay ninguno?

-Todavía no, pero el próximo puede ser…

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