sábado 29 de septiembre de 2018

El enigma Guillermo

Boca no pudo con River otra vez y además quedó eliminado de la Copa Argentina ante Gimnasia. Al mellizo le queda en orden de prioridades: La Copa Libertadores y el tricampeonato, pero se le vence su contrato en diciembre. Su futuro hasta el momento es incierto y dependerá de lo que pase con la obsesión de los hinchas Xeneizes.

Compartí esta nota

Bicampeón, discutido, soberbio, caprichoso, testarudo y mellizo de Gustavo. Para el técnico de Boca el universo de los adjetivos son casi infinitos y sin mayores esfuerzos pueden dividirse en dos; a contramano de todo lo logrado con la número 7 en la espalda, el DT Xeneize campeón del mundo como jugador, con emotiva despedida y promesa de volver.
Fue el 29 de abril del 2007: “Fueron 10 años maravillosos, fue lo que soñé cuando vine, se que no me van a olvidar, yo tampoco a ustedes”, dijo un GUILLERMO emocionado, indiscutido, ídolo, ganador. Una bandera le agradecía haber bailado a River, sin lugar a duda alguna, ese era el partido que mejor supo jugar y el que lo hizo eterno.
Contra los de la banda roja cruzada el Mellizo GUILLERMO llegó hasta irse en andas luego de hacerles dos goles y empatar un superclásico que se perdía 2 a 0. Su nombre no necesitaba apellido, lo que consiguen sólo los grandes, su nombre y me repito consciente y adrede cuando sonaba estruendoso era también grito de guerra, haciendo eterna la oooo.
El ahora director técnico de Boca hacía dos cosas a la perfección, tirarle centros a Palermo y ganarle a River: “Se lo dedicamos a ellos que no tienen los huevos que tenemos nosotros para jugar la Copa”, agregó luego de señalar a Hernán Díaz mientras acusaba: “Ese señor que no se quien es me está insultando”.
Todo eso en la batalla épica del 2004 por Copa Libertadores: “Te echó, te echó”, le dijo a Sambueza y lo hizo echar, claro.
El wing más picante y pícaro de la era moderna era bueno, claro que era bueno, pero contra River vaya usted a saber por qué era mejor, mucho mejor. Lo entendía todo, lo jugaba con los pies, con el pico y sin una pizca de inocencia; las preguntas son: ¿Qué le pasa hoy? ¿En qué momento pisó una baldosa floja y se mojó los zapatos y no aquellos pícaros botines con la sucia agua de la inocencia? ¿Por qué Guillermo no los dirige como los jugaba? Boca sale a jugar igual contra Defensa y Justicia que contra River; el ex 7 que amargaba al Millonario hasta en un cumpleaños infantil, tenía SU partido, aparte y especial contra los de ese momento sufridos Leonardo Astrada y Hernán Díaz, por citar un ejemplo.
Desde lo conceptual al menos se muestra más generoso en el espacio cedido al rival, intenta sin ninguna duda tener más protagonismo, muchas veces, por jerarquía individual ostensible en un poderoso plantel Xeneize en ataque. Boca arriba tiene mucho (hoy en su nivel ninguno), Pavón, Benedetto, Zárate y Tevez no están bien, no están finos. Wanchope lesionado y Sebastián Villa son los suplentes de esa delantera.
En cambio en defensa, nunca se detuvo a tratar de armar algo reflejado en la manera u los nombres propios que sostenían sus gambetas pegado a la raya. Nunca el Boca de GUILLERMO fue firme en defensa; no recordó a Bermúdez, a Samuel, a Ibarra, al mismo Vasco.
Se fue Agustín Orion y se subestimó sobradamente su reemplazo. Guille se olvidó que aquel Guille lastimaba custodiado por Óscar Córdoba o Roberto Abbondanzieri.
Barrios entró por la ventana, que abrió un mundial juvenil, que mandó a Bentancur a justificar su pase a la Juventus. Había olvidado ahí, a Serna, a Cascini. El Mellizo desde que llegó a Boca su misión fue atacar, con ideas y centro atrás de Fabra para Benedetto, con Gago como brillante primer pase para Tevez saltando líneas; o sin ideas, por la misma razón de ir. Y fue más que muchos rivales, el bicampeón del fútbol argentino, ganó dos partidos de esos que se gritan en la cara del que pierde (Independiente con el gol de Junior Benítez para afianzar el primer campeonato y Newell’s con Wanchope para sellar el paso al segundo y consecutivo.
Están hoy los días contados de cómo se recordará el pase de este ídolo Xeneize que se puso el buzo. La memoria suele salvarnos entre otras cosas de desconocer, ese hábito vivió en el hincha de Boca en mayoría cuantitativa respecto a sus mayores oponentes, no debería hoy esperarse menos.
GUILLERMO en más o menos 30 días sabrá si es finalista de la Copa Libertadores o no.
Si GUILLERMO DT pisara mentalmente el otro lado de la raya, si el Mellizo se amiga con el mismo y se parece más a él, si encuentra un arquero y comprende que hay que defender, con ese equipo ojo que ataca…

Textos: Carlos Borzani

Autor: Luis Alejandro Puig

Encontrá toda la info de Boca en nuestras redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *