jueves 27 de abril de 2017

Gago: “Nada me motiva más que ganar con Boca”

El capitán, que pega la vuelta, cuenta por qué decidió quedarse, habla de su rol en el vestuario, de su nueva cabeza, su familia, sus perros y deja en claro cuál es el principal rival del equipo: “Hoy, Boca compite con Boca”.

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Estoy contento después de haber pasado un momento muy difícil, distinto a lo que fue toda mi carrera. Haber pasado dos lesiones muy graves en el tendón de Aquiles y volver a jugar fue un premio personal muy grande”.

 

-¿Te sorprendió el nivel con el que volviste? ¿No esperabas que eso se diera de a poco?

-Es que eso no se piensa, eso se va viendo con los partidos. Lo que sí hice fue todo lo que estaba a mi alcance: trabajar, entrenar, tratar de recuperarme lo más rápido y mejor posible para poder estar a disposición. También ser consciente de que se trataba de una segunda lesión y tenía que tomar más recaudos.

 

-Quedó claro qué te sacó la lesión, ¿pero qué fue lo que te dio?

-Muchísimo más de lo que me sacó. Me hizo pensar, ver cosas que antes no veía, estar más tranquilo, me enseñó a disfrutar más y no hacerme tanto problema por el fútbol. Antes terminaba un entrenamiento, me iba a mi casa y pensaba cómo entrenarme al otro día. Sufría los partidos cuando no se daban los resultados. Todas esas cosas me hicieron crecer. Esa tranquilidad de la que hablaba también se da en el juego, porque uno baja las revoluciones y empieza a analizar mejor cada situación del partido.

 

-¿Qué tan cerca estuviste de decir basta, hasta acá llegué, y retirarte?

-Estuve cerca, sí. No sé en qué porcentaje exactamente, pero hubo momentos en los que no pensaba que podría volver a jugar. Era volver al proceso de recuperación, a muchas cosas que viví antes, pero de a poquito se fue dando todo para que vuelvan las ganas, los entrenamientos. Todo eso me permitió poder estar disfrutando hoy.

 

-¿El desafío te motivó? Muchos no volvieron de una rotura del tendón de Aquiles y vos tuviste dos en poco tiempo…

-En una parte de la recuperación, sí. Era una motivación superarme, para atravesar los momentos adversos. Me tocó vivir cosas muy malas, muy difíciles, como fue perder a mi papá cuando yo tenía 18 años. Pero esto de la lesión me afectaba a mí y a mi futuro como futbolista. Si pensaba que podía volver mal, no hubiera intentado seguir jugando.

 

-Se nota desde afuera lo que te dio la lesión: el cambio en tu juego, se te ve que estás como más relajado.

-Sí, también eso te lo da la edad. No hay tanto desgaste físico en mi juego, soy más de estar posicionado, de leer mejor los partidos. Y también me ayuda ver fútbol. Me gusta mucho mirar, trato de aprender, escuchar a entrenadores, ver cosas que me puedan ayudar.

 

-¿Seguís mirando jugadores en tu posición?

-Sí, siempre. Todos los partidos trato de mirar algo.

 

-¿Y sos de llamar a alguno? Mascherano…

-Bueno, con Javier tengo una relación de diez años de Selección. Hablo de cosas personales…

 

-¿A quién mirás?

-A Pirlo. Cuando engancho los partidos de Estados Unidos, lo veo. Me gusta mucho Rolón, de Argentinos. Ascacibar también tiene buen nivel. Hay muchos jugadores en ese puesto que pueden ser el futuro del fútbol argentino.

 

-Se nota que ahora haces menos desgaste.

-Y, con los años uno aprende. A mí me sorprendía cómo hacía Guglielminpietro para estar siempre solo. Xavi no necesitaba correr y desgastarse.

 

-¿Pasás más tiempo en el club ahora que tenés un rol distinto?

-Siempre lo hice. Me gusta llegar temprano, me voy casi siempre último. Pero porque me gusta.

 

-Desde que se fue Tevez, vos tenés un rol más protagónico en el grupo. ¿Cómo lo llevás?

-Con normalidad. Ya estaba en una situación en la que era uno de los jugadores más grandes. Pero sigo siendo igual. Obvio que hay situaciones en las que hay que tomar decisiones, pero acá somos todos iguales. Ni yo ni nadie puede ganar un partido solo, así que se necesita a los chicos que están jugando, a los que no lo están haciendo, a los que bajan a Reserva…

 

-¿Qué es ser un referente de un plantel?

-Siempre lo pienso y no me gusta esa palabra. En este tiempo me tocó ser capitán, pero trato de ser lo más normal posible. Las decisiones son todas en conjunto. Por ahí me toca hablar con el técnico si vamos a pedir un día libre después de ganar un partido, pero no mucho más. Tal vez me toca poner la cara, pero las decisiones son de todos.

 

-¿De dónde sacaste este modo de conducir?

-Jugué con grandes jugadores que sin ser capitanes eran líderes. Y vi cosas muy positivas y otras no tanto, que son las que no las tengo que copiar. En la Selección me tocó jugar con el Ratón Ayala; en el Real Madrid, con Heinze; en la Roma, con Totti. Por ejemplo, cuando me tocó llegar a Roma, imaginate tener de compañero a Totti, que llevaba 20 años jugando en el mismo club. Ver la humildad con la que se manejaba me hizo aprender para el fútbol y para la vida.

 

-A Maradona, el Lobo Carrascosa lo mandaba a comprar el diario. ¿Eso ya no existe?

-Naaa, ya no existe. A mí me tocó cuando subí a Primera, pero ahora ya no es más así. Me hacían cebar mate. Cosas normales de ese momento que creo que también servían. Era otra sociedad, hoy está todo un poco más invadido por las redes sociales o el teléfono. A veces es complicado replicar situaciones.

 

-¿Cómo lidian con los celulares?

-En mi mesa de las concentraciones no se puede tocar el teléfono hasta después de comer.

 

-¿En tu casa también?

-Sí, en mi casa también. Está prohibido. También para darle un ejemplo a los chicos de la importancia de compartir momentos.

 

-¿Te podés desconectar en tu casa?

-Sí. Me hace bien. Hay momentos en los que queda ese espacio para pensar o ver cosas para el partido siguiente. También para disfrutar un poco de la familia que es lo que está realmente en el día a día y estuvo en uno de mis peores momentos.

 

-Guillermo contó que el busca el momento de reflexión para pensar alguna situación o tomar decisiones cuando levanta la mesa. ¿El tuyo cuál es?

-Cuando les doy de comer a los perros. Voy y me quedo pensando. Me dan mucha tranquilidad, me gustan mucho.

 

-¿Cuántos perros tenés?

-Cuatro.

 

-¿Los sacás a pasear?

-No (se ríe). Corren por el jardín.

 

-¿Antes podías desconectarte?

-Imposible. Antes eran las 24 horas pensando en el fútbol.

 

-Una manera un poco tensa de vivirlo…

-Sí, porque cuando tenés 18 ó 19 años uno está pendiente de lo que dicen, de lo que no dicen… Y eso que en ese momento no existían las redes sociales.

 

-¿No leés ningún comentario de nadie?

-No, no leo nada. Nada. Ni las cosas buenas ni las malas. Prefiero mantenerme al margen. Antes le daba importancia. Con los años me di cuenta de que no me hacía bien. Sí trato de mantenerme informado, trato de ver la mayor cantidad posible de partidos… Cuando me dejan los chicos, si no tengo que ver Las Tortugas Ninjas, jajaja.

 

-Se entiende que a todo le des un sentido colectivo, ¿pero realmente no te parece que desde las últimas cuatro fechas del año pasado cambiaste al equipo y que tu ausencia lo debilita?

-No sé… Creo que también fue el marco de los partidos. Eran tres clásicos, eso también te genera un plus. Que yo volviera a jugar después de todo el sacrificio y el esfuerzo a los chicos tal vez los influyó, no lo sé. Pero acá pasa siempre por lo colectivo.

 

-Pero en algo pesó tu presencia…

-No me lo puse a pensar de esa manera. Por mi forma de jugar, tal vez. Tengo buena relación con Pablo (Pérez) y con Rodrigo (Bentancur) y nos tocó jugar juntos. Hablamos, ellos también se sintieron cómodos y todo se fue dando. Carlos quedaba con la responsabilidad de tres cuartos para delante, donde podía romper. Y con su jerarquía rompió con todos los esquemas de los rivales.

 

-¿Te gusta cómo juega Boca?

-Sí, me gusta. Es un equipo rápido, por momentos por ahí esa rapidez de los delanteros que tenemos se convierte en apresuramiento, pero a medida que volvamos a tomar el ritmo de los partidos tendremos un buen juego.

 

-¿Y el estilo? Es un equipo con intérpretes muy verticales y a vos se te identifica más con la elaboración.

-Sí, han jugado Pablo y Wilmar, Rodrigo puede hacer las dos funciones. También dependiendo del rival. Si tenés espacios en el primer tiempo salís más rápido y por ahí es un error. Hay veces que si salís jugando más tranquilo desde el fondo podés lastimar más. Depende de los partidos y de los rivales. De local tenés que tener mucha más tenencia porque se te meten atrás. De visitante vamos a aprovechar más la velocidad de los de arriba. Pero hay que leer el partido y acomodarse, que realmente es lo más difícil del fútbol.

 

-¿Te sentís cómodo en ser casi el único conductor del equipo?

-Mi estilo, lógicamente, se adapta más al de un equipo que apueste más a la tenencia o al dominio del partido. Pero yo me adapto. También hay que entender que la pelota tiene que servir para que el equipo sea agresivo, la tenencia pasiva no sirve. Y creo que nosotros tenemos jugadores muy rápidos que pueden desequilibrar. Y eso nos hace un equipo de cuidado.

 

-¿Dónde está el techo de Bentancur?

-No lo sé, está muy muy alto…

 

-¿Qué tiene de distinto?

-Tiene todas las características de un volante moderno. Le pega con las dos piernas, es rápido, alto, recupera mucho, tiene cambio de ritmo, sabe con la pelota. En ese cambio de ritmo es donde él saca mucha diferencia. Es un jugador que tiene mucho para crecer. Hace tres años que vengo diciendo que es uno de los jugadores de más futuro que tenía Boca.

 

-¿La liga italiana es el mejor destino para él? ¿Cómo lo ves en la Juventus?

-Tiene condiciones para triunfar en cualquier liga. Después, hay muchísimas cosas en las que tendrá que adaptarse, como país, idioma, compañeros. Eso no es fácil y lleva su tiempo.

 

-Igual, demostró fortaleza mental. No fue un semestre fácil para él…

-Yo tengo muy buena relación con Rodrigo. Yo lo jodía y le decía que le quería comprar el pase, y era cuando él estaba en Quinta. Es muy centrado, tiene una familia que lo ayuda mucho, tiene cosas de tipo grande, de tipo de experiencia. Eso es una gran ventaja.

 

-A él siempre se lo evaluó desde su cotización y no desde su edad.

-Así es. Yo hablé mucho con él. No es fácil para un chico de 18 años que lo vengan a buscar de los principales clubes de Europa. Y Rodrigo lo manejó muy bien, se mantuvo muy tranquilo y dentro de la cancha fue mejorando su nivel. Eso lo hizo crecer.

 

-¿Contra quién compite Boca en este campeonato?

-Hoy, contra nosotros mismos, porque dependemos de nosotros. Pero están Newell’s, Racing, Estudiantes, River, San Lorenzo… Todos están ahí, cerca. El fútbol argentino es muy difícil, podés perder puntos en cualquier momento. Eso quedó demostrado en varios partidos.

Entrevista: Pablo Ramón - Juan Szeinfeld

Fuente: www.ole.com.ar

Autor: Luis Alejandro Puig

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