martes 1 de noviembre de 2016

Guillermo Barros Schelotto: “Tener el respaldo de Macri es una presión extra”

Dice que el Presidente le habla como hincha y sobre su estilo afirma: "Prefiero un equipo que ataque a uno que tenga oficio".

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Sus gestos siguen hablando más que las palabras. El paso de los años, el cambio de roles, eso sí, lo hizo más pensante y distante en el trato del día a día, cuando la pelota no rueda por los puntos. No es el mismo Guillermo Barros Schelotto que gambeteaba cerca de los líneas. Y tiene algo de lógica. Ahora juega otro tipo de partidos, le cuesta más pasar inadvertido, se siente mucho más expuesto ante las críticas y los elogios y, al mismo tiempo, sabe que aunque conozca los latidos de la Bombonera, la exigencia y el conformismo del hincha serán quienes terminen de evaluarlo con profundidad. A ocho meses de haber asumido, charló con la nacion sobre sus sensaciones de lo que lleva construido y lo que está por venir, justo en una recta final de año donde no sólo buscará ser campeón de la Copa Argentina, sino que además se cruzará con River por el torneo local. En los primeros cinco minutos de entrevista repitió en varias ocasiones las palabras crecer, evolucionar, aprender y tiempo. Es insistente en un concepto: está convencido de que Boca es un equipo joven, que aún debe adquirir experiencia, y que sólo el paso del tiempo permitirá eso. Y aunque elude en más de una ocasión utilizar la palabra jerarquía cuando elogia a su plantel, también manifiesta creer mucho en este grupo y en su potencial.

-En cuanto a la identidad que vos pretendías cuando asumiste en Boca, y después de 8 meses de gestión, ¿qué cosas reconocés tuyas y qué cosas todavía deben seguir trabajándose?

-Creo que tenemos que mejorar en el juego y en cuanto a dominar durante mucho más tiempo al rival. Creo que hacemos cosas que son buenas, el equipo ataca, el equipo llega y genera muchas situaciones de gol (normalmente el doble o el triple que el rival), pero creo que es un equipo que va a mejorar y evolucionar mucho. Que tiene mucho por mejorar.

-¿El Boca que ataca te representa más que el que defiende?

-Sí, pero hay que encontrar un equilibrio. Ahí es donde el equipo va a evolucionar y a lograr dominar más al rival, porque en estos partidos hemos tenido más la pelota que el rival. Pasó en lo que va del torneo, incluso ante Lanús, pero no marcamos la diferencia que querríamos marcar en cuanto al dominio.

-¿Cuando vos eras jugador tenías oficio, picardía, lucidez, buen juego. ¿Alguno del plantel de Boca actual tiene esas características?

-No, pero creo que también han cambiado, porque tampoco hay jugadores con las características de Román (Riquelme) o de Martín (Palermo). Creo que ellos tienen sus propias características y algunas cosas las van a aprender a través del tiempo. Porque tenemos un equipo con jugadores jóvenes: Peruzzi, Centurión, Silva, Pavón, Bentancur? Creo que ellos van a ir aprendiendo a manejar los tiempos de un partido con la misma experiencia. De repente saber cuándo acelerar, cuándo frenar, cuándo ir a presionar alto o bajo. Igual, son aprendizajes inmediatos, no es que llevan años, ¿eh? Y ahí es donde creo que el equipo va a evolucionar mucho.

-¿Cómo hacés para convencer a un jugador de una indicación que a vos te costaba que te convenzan?

-Con la insistencia, y con la demostración de un video o de un partido propio. No mío, sino del equipo. Muchas veces yo no lo entendía, y lo lográs entender con el tiempo.

-Desde antes de que vos asumieras como técnico se decía que a Boca le faltaban jugadores de categoría, o que era un equipo sin jerarquía. ¿Cómo se lograr ser un equipo de jerarquía?

-Creo que Boca tiene un muy buen plantel. Tiene muy buenos jugadores, pero también es lógico que después de un recambio haya un tiempo de adaptación. Del equipo titular actual al que jugó la Libertadores hay un montón de jugadores nuevos y otros que ya no están, y que eran jugadores con trayectoria y experiencia en el fútbol y en Boca. Eso te lleva un tiempo acomodarte. Pero me parece que hoy Boca tiene jugadores de calidad y esa calidad la van a ir marcando a través de los resultados.

-¿O sea que Boca será un equipo de jerarquía cuando le dé continuidad a este grupo de jugadores?

-Sí. Yo creo que este plantel tiene muy buenos jugadores, y la jerarquía los va a llevar a ganar y a ser un gran equipo. Yo creo en este plantel de Boca.

-En teoría, en enero de 2017 no deberían haber tantas incorporaciones…

-Yo creo que ninguna. Salvo que haya alguna posibilidad de conseguir algo de mayor calidad, pero… Se armó un equipo para un año entero.

-¿Quedaste muy expuesto internamente con el grupo cuando manifestaste tu deseo de sumar a Marchesín?

-No. Se lo dije a Sara en su momento: nosotros a Lanús llevamos a un arquero (Monetti) al que le dijimos que el puesto se ganaba todos los días y terminó atajando el que estaba (Matías Ibáñez).

-¿Se habló mucho de los nombres iniciales que vos querías traer (Marchesín, Gómez, Pizarro, Carrillo) y de los que finalmente no llegaron. ¿Quedaste conforme con el último mercado de pases?

-Sí. Creo que tenemos jugadores para armar un muy buen equipo y un plantel para crecer. Cuando a uno le dan la oportunidad de incorporar jugadores vos elegís hasta lo inimaginable, porque a Guido Pizarro, un jugador de 7 millones de dólares, es imposible que Boca lo compre. Se habló de Paolo Guerrero. Jugadores que hoy están en un valor y con unos sueldos que son imposibles para el fútbol argentino.

 

“Yo creo que este plantel tiene muy buenos jugadores, y la jerarquía los va a llevar a ganar y a ser un gran equipo. Yo creo en este plantel de Boca”.

 

-Hoy la exposición es mayor a la de tu época como jugador. Hay 20 cámaras para ver si un jugador se va con mala cara o hace un gesto después de un cambio, las redes sociales pueden ser una trampa también para otros con lo que hagan fuera de la cancha… ¿Hablás con ellos? ¿Tuviste que potenciar ese mensaje luego de los acontecimientos que se hicieron públicos?

-Hablamos después de que se sucedieran algunos hechos. Tratar de evitarlos mientras uno es profesional, porque no sabés hasta qué punto lo que pasa después te termina perjudicando.

-A diferencia del Boca que te tuvo como jugador, que durante años mantuvo su base, ahora el recambio se da más seguido. ¿Hoy hay menos líderes?

-Cuesta para forjar líderes y también contagiar el sentido de pertenencia. Pero contra eso no podemos ir. Lo único que podemos hacer es darle todas las herramientas posibles al jugador para que, si se quiere ir, que se vaya, pero que esté preparado. Convencerlo para que se quede es difícil. La calidad de vida que te ofrecen hoy en Europa o en otro lugar es distinto al resto.

-El caso de Pavón, por ejemplo, para que haga un retroceso y colabore con el lateral derecho, ¿marca que hoy aplicás cosas desde lo táctico que en tu época de jugador no eran tan normales?

-Lo aceptaba por ahí cuando jugaba en la selección con Marcelo Bielsa. Pero creo que el fútbol cambió y está mucho más exigente en lo físico. Hoy el jugador tiene una mentalidad más abierta. Pero Pavón eso igual ya lo hacía en Talleres y en Colón. De hecho, él me dijo que le gusta arrancar desde más atrás.

-Sos un DT temperamental, se te ve dando indicaciones o cuestionando a veces alguna decisión de un futbolista. ¿Algún jugador se molestó por eso?

-No, no. Nunca maltraté a alguien. Además, son reacciones normales que también las veo en otros entrenadores. Lo entienden como parte del juego.

-¿Cómo es vivir un clásico como técnico?

-A mí me tocaron los dos clásicos con cierta desventaja. En el primero habíamos asumido cuatro días antes, jugamos un jueves por la noche un partido bravo con Racing por la Copa Libertadores, y en el segundo, el domingo con River, nos echaron a Pablo Pérez a los 7 minutos. Así que los viví con mucha tensión. Esperamos llegar al 11 de diciembre con alguna igualdad de condición.

-¿Te cuesta disfrutar en esos partidos?

-No. Pero yo creo que la previa de un superclásico es todo lindo. Esos tres o cuatro días previos son muy buenos.

-¿Es cierto que sentís que tenías más respuestas antes, como jugador, dentro de la cancha?

-Sí. Afuera del campo de juego, como DT, no tomás las determinaciones que tomabas como jugador.

-Pero influís en la estrategia, en el equipo, en un cambio…

-Sí, pero es mejor ser jugador que técnico. De la época de jugador extraño eso. Ahora podés acertar y leer bien el partido, pero disfrutaba más en la época de jugador.

-El torneo largo parecía que iba a marcar más diferencia entre los equipos grandes y el resto. ¿Por qué creés que no se está dando?

-A la larga se van a diferenciar los cinco grandes con respecto a los demás. Puede ser que Estudiantes se meta en la pelea también porque sacó muchos puntos de entrada, pero con el transcurso de las fechas la brecha se ampliará entre los grandes y el resto.

-¿Quién juega mejor hoy?

-Creo que en el fútbol argentino no hay uno que supere a otro. De repente puede ser la paridad que tuvo Estudiantes en cuanto al rendimiento y el resultado, pero después entiendo que Boca, River y San Lorenzo están en un nivel parejo.

-¿San Lorenzo no está mejor?

-Tiene un equipo que viene jugando hace bastante tiempo juntos. Hay siete u ocho nombres que hoy se repiten con respecto al que jugó la final con Boca en febrero, por la Supercopa Argentina. Es decir que hace casi un año que juegan casi los mismos.

-¿Vos buscás eso, más estabilidad en la columna vertebral?

-Sí. Nosotros cierta columna tenemos. Sara, Peruzzi, Pablo Pérez, Tevez? Yo creo que la clave para lograr un gran equipo es tener tiempo. No podés tener un gran equipo en pocas fechas.

-¿Tu espalda como jugador te da un plus en cuanto a conseguir ese tiempo, o creés que en el fútbol todo depende del resultado?

-No es ni espalda ni resultado, sino trabajo. Lo que a uno lo va a respaldar es el trabajo que se hace en la semana. El que ve el dirigente, el hincha, el socio. Obvio que tiene que haber un resultado también, pero sostenerse a través del tiempo muchas veces se logra porque hay una ilusión, se genera algo, aunque el resultado no sea el máximo.

-O sea que, llegado junio de 2017, si los dirigentes y el hincha vieron igual un buen trabajo tuyo (aún sin títulos) te pueden permitir una continuidad.

-No pensé en eso, pero me imagino que se va a analizar el trabajo, los resultados y el juego. No sólo una sola cosa.

-¿ Uno de los que siempre te respaldó, te pidió como técnico y te quiso fue Macri. ¿Es distinto tener ese respaldo presidencial?

Tener el respaldo de Macri es una presión extra (risas). No, es una satisfacción que él me haya reconocido como jugador y que me apoye siempre tanto. Pero obviamente que él ahora tiene otras responsabilidades, y más allá de su apoyo, no rompe la barrera del hincha.

-¿Hablaste hace poco con él?

-Sí. Intercambiamos un mensaje o charlamos.

-¿Y te condiciona con algún cambio?

-(Se ríe) No me condiciona, pero me habla como un hincha.

-¿Era igual la relación cuando vos eras jugador y él presidente de Boca?

-No. Antes el trato era más lejano. Ahora es un hincha, lo vive como un hincha.

-¿Algo que puedas contar?

-¿Viste cuando ganás y está todo tranquilo? Bueno, llega un llamado suyo, lo atendés contento y se viene un palo (rompe a carcajadas). Como el hincha, ¿viste? Quiere todo. Boca ganó, pero te llama y te dice: ?Le erraste en esta, eh’.

-¿Y después de Independiente del Valle te llamó?

-(Se pone serio). Sí, también. Ese día hablamos de que perdimos un partido increíble. Porque estoy convencido de que éramos mejores que Independiente. Esa serie la perdimos nosotros. Las dos veces empezamos ganando y… la perdimos.

-¿Se confiaron con el rival?

-No me parece. Confiarse hubiera sido recibir dos o tres sopapos de repente, pero no fue así. Nos equivocamos en los partidos.

-Tenés fama de protestar todo. ¿Protestás todo?

-Pero pido lo que considero que está bien.

-Mucho se habla del oficio en el fútbol, del saber manejar los tiempos. En los equipos que vos integraste como jugador habían varios con oficio ¿Cuán importante es el oficio? Y además, ¿eso se puede aprender?

-Sí, el oficio a veces es importante? Pero a veces se nota cuando ganás. Cuando perdés nadie habla del oficio. Cuando perdés nadie te dice: “¡Qué oficio tiene este equipo!” Es una virtud que se le destaca al equipo que ganó, no al equipo que sale a ganar. Cuando vos analizás, no decís: “Voy a jugar contra un equipo que tiene oficio”; decís: “Voy a jugar contra un equipo que hace tiempo”.

-Pero a veces no tiene que ver con defender, sino con no jugar siempre igual, con administrar los tiempos de un partido y también los contextos…

-Yo prefiero un equipo que ataque a uno que tenga oficio. Prefiero tener un equipo que juegue y que domine al rival a uno que maneje los tiempos con oficio.

-Está bien, en ese sentido, porque es lo que se ve de Boca.

-Sí, obviamente que? hay un equilibrio. Hay veces que debemos jugar mejor o generar un mejor juego, pero lo tenemos. Tenemos un juego momentáneo. Nos falta el juego durante todo el partido. Por ejemplo: contra Quilmes hicimos un gol con 18 toques. Con Godoy Cruz tira el centro Pablo Pérez y le vuelve a quedar a él pero hasta ahí habíamos hecho 13 toques. Con Sarmiento hicimos una jugada con 8 toques de primera. Hubo juego, pero momentáneo. Lo que yo quiero o me gustaría es que sea más sostenido, que podamos lograr esas cosas más tiempo durante los partidos. Con Tigre también, tuvimos 11 situaciones de gol claras. Morales, el jugador de Tigre, dijo después del partido: “Sacamos un resultado bárbaro”. Y empataron 1-1. Pero lo dijo porque se vio que Boca fue muy superior, creó muchas situaciones y la mayoría fueron producto del juego del equipo. Pero no ganamos ni dominamos 90 minutos a Tigre, entonces queda la sensación de que todavía no estamos jugando como podemos y que podemos hacerlo mejor. Pero yo insisto en que se ven cosas muy buena.

-Decís: “Todavía no se vio lo que queremos”.

-No se vio en forma sostenida, los 90 minutos de un partido, para que vos digas: “Listo, lo superó, ganó bien, fue mejor”. Boca ataca y te genera, pero nos falta conseguir eficacia. En Lanús lo conseguimos.

-Vos conocés los latidos de la Bombonera y lo que puede sentir el hincha, el dirigente, el jugador y hasta el periodista. ¿Le sacás ventaja a eso, en el día a día, para desarrollar tu trabajo?

-No. Muchos de los que nos tocó trabajar en ese momento conocemos la mentalidad del hincha, lo que le gusta. Por ejemplo: el hincha de Boca se diferencia porque siempre tira para arriba, nunca critica, ni cuando el equipo pierde. Nunca critica o insulta a sus propios jugadores, siempre apoya. Salís a la cancha y explota. El equipo no va bien y la cancha explota. Siempre están alentando para ir por más.

-¿Y cómo creés que te ven los hinchas como DT?

-Creo que los hinchas, con respecto a mí, están en una posición de expectativa. Me ven con expectativa. Habíamos arrancado bien llegando a las semifinales de la Libertadores. Luego, perder con Independiente del Valle fue un golpe duro, pero ahora la ilusión se renueva.

Cuando se enoja

-¿Por qué te enojaste tanto hace dos semanas…?

-(interrumpe) Porque era mentira.

-¿La reunión del plantel con la barra?

-Mintieron. Dijeron que yo había estado reunido con la barra brava. Si vos me decís tres veces una mentira, estás generando expectativa y hacés creer que estoy mintiendo.

-El contrapunto no era de opinión…

-Es que a mí me podés preguntar lo que quieran de fútbol. Yo puedo estar de acuerdo o no. Pero cuando el otro miente, se terminó la charla. La pregunta fue: ¿estuviste en esta reunión? No. Ni siquiera supe de una reunión. No sabía nada. Me había enterado ese día.

-¿Y es normal que la barra se encuentre con los jugadores?

-Yo no tengo esa clase de reuniones. Todos sabemos que siempre hay hinchas que se acercan a hablar.

Entrevista: @plisotto

Fuente: www.lanacion.com.ar

Autor: Sebastián Gonzalez

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