lunes 24 de septiembre de 2018

Otra vez

River le ganó 2 a 0 a Boca en la Bombonera por la fecha 6 de la Superliga con goles de Gonzalo Martínez y de Ignacio Scocco. De esta manera, los de Núñez achicaron la diferencia en el historial a ocho partidos.

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No agarró ni lo que alcanzaba para no sufrir, se quedó mirando pasar el plan ajeno. La certidumbre de los portadores de la incertidumbre levantó la voz, hoy cuando se escribió, ayer cuando leas vos lo qué pasó en este partido.
Con la ventaja de opinar con resultado y desenlace puesto, con el colchón que da el ayer al críticar buscando letra; Boca no jugó y la batalla táctica quedó otra vez, en la cabeza y en la ejecución de Marcelo Gallardo.
Pérez ausente valen dos Almendras. Cardona era perfecto de anfitrión para aquietar la visita molesta de River, que disfrazado de Boca vive una primavera conceptual del cómo se juegan los clásicos. Señores Boca no jugó (se insiste), ni con cartas, ni mintió Fue adivinado!
Se hizo rico otra vez River en el negocio del tráfico de los detalles, esos que olvida Guillermo y que la suerte esconde. En la mandíbula de Andrada y en el despeje (sic) de Mas, que terminó siendo centro para Gonzalo Martínez. En el saque sin fe del cuestionado Rossi (jugar con un arquero sin el apoyo de las masas que manejan el clima de la Bombonera, es imposible), si alguien escucha los reproches fáciles y con la certeza que da mirar después de ver, este semestre si hay que morir que sea de pie, traigan a Marcos Díaz.
Jara ausente, tras error al cuadrado en defensa; Pity Martínez presente otra vez, y gol de River, tempranero, incomodante, aprovechador de tanta torpeza, cuatro errores en una jugada es gol de ellos.
¿Cómo movió el banco Boca?
Cardona por un flojo otra vez Jara, antes que se vaya el primer tiempo. Zárate por Tevez, que raramente fue intrascendente, otra vez.
Scocco por Pratto en el mejor momento del Xeneize fue la apuesta de Gallardo, acertada y derrumbante de una reacción que no encontró acción y se vio muerta cuando llegó el 2 a 0. En un golazo de Scocco, que cerró y dio por terminado el partido. “Un botón basta de muestra, los demás a la camisa” , decía Sandro.
Guillermo volvió a perder el duelo de las “G” con Gallardo, otra vez.
Pavón sigue sin aparecer, Benedetto se debe hacerle ese gol a River. De un hilo muy fino depende todo el peregrinaje de un proyecto que tambalea cuando le ponen la lupa en la defensa y el temple.
El fino hilo que distingue a la plata de la mierda, aquel que separa el éxito del fracaso. La asfixiante realidad que por repetición de errores no forzados sitúan en la obligación, desde el presidente, cuerpo técnico y jugadores a jugarse enteros por la séptima para que no se rompa la ilusión de no poder. Tanto en el fútbol, como en la vida, en los detalles se encuentra el placer y se cortan los tickets que te pueden llevar sin escalas, a la gloria o a Devoto.
“Es diferente que en nuestra cancha porque acá gritan, alientan” lo dijo Enzo Pérez, jugador de River, otra vez.

 

Videos: Canal de YouTube: TNT Sports LA

Textos: Carlos Borzani

Autor: Luis Alejandro Puig

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