miércoles 26 de octubre de 2016

UN ENCUENTRO IMPOSIBLE El día que Maradona conoció a Gardel

Un encuentro imposible Este mes se cumplen 20 años del estreno del filme en el que “El 10” tuvo un surrealista cruce con “El Zorzal”. Las críticas destrozaron la película.

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“Sólo se salva Gardel”, sentenciaba el crítico de “Clarín”. Pero Gardel llevaba 61 años muerto. Lo habían resucitado para que conociera a Diego Maradona, al Maradona “maestro inspirador” de la Universidad de Oxford que en meses recibiría la noticia de otro doping positivo. Patria, tango y fútbol, todo junto y revuelto.

Del estreno de aquella idea cinematográfica ambiciosa se cumplen este mes 20 años. Título prometedor: El día que Maradona conoció a Gardel. Trama: “El Zorzal” firma un pacto de inmortalidad a un alto precio. Por siempre joven, cantará en una mansión de la que nunca podrá escapar, a menos que un “mito” de su talla lo rescate del pacto fatídico. “El ángel” Alejandro Dolina guiará al “Pelusa” hasta el fantasma que cada día canta mejor.

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No hay que hacer esfuerzo en la búsqueda. La película de Rodolfo Pagliere está subida –enterita- a YouTube. La argentinidad al extremo, la comparación imposible entre un prócer de la voz que murió joven y desintegrado en un accidente aéreo, frente a otra figura cuyo identikit todavía se está construyendo. Vale la pena volver a poner Play, no sólo para sonrojarse con la inocencia actoral de Maradona, sino para pensar en los últimos 20 años del “mito”.

En dos décadas, la vida de Maradona dio giros, trompos, tumbos. Rozó la muerte en Punta del Este. Llegó a los 120 kilos. Volvió a rozar el final en la Clínica Suizo Argentina. Conoció al chico que en un campo de golf italiano forcejeó con los custodios para gritarle en la cara “Papá”. Demoró 13 años en abrazarlo y llamarlo hijo.Fue conductor de su mega-show televisivo en el Luna Park. Bailó por un sueño para la RAI. Perdió a “La Tota”. Perdió a “Don Diego”. Dirigió a la Selección argentina. Volvió al cine para retroalimentar su ego en otra película (Amando a Maradona). Se prestó a la cámara de Kusturica. Se refugió en los Emiratos Arabes. Nunca volvió a ser cara protagónica en cine.

Cuando la película se estrenó, en los televisores argentinos Mauro Viale disparaba la aguja del rating con apenas un jarrón (el de Coppola). “Samantha/ toda la noche se la aguanta”, cantaba Machito Ponce en las discotecas, mientras la Argentina lloraba a Tato Bores y a Niní Marshall y se escandalizaba con el beso boca a boca de Caniggia y “El Diego”.

No todos “los Maradona” de las escenas eran realmente Maradona. El dato lo devela ahora Dolina, que se ríe cuando advierte que aquel rodaje “ya no forma parte” de su currículum. “La película no me agregó nada. Fue un paso irrisorio como actor. La realidad es que había un argumento más sólido que tuvo que abreviarse y hasta hubo que terminar de filmar con un doble de Diego y abreviando el guión”. Con Punta del Este como escenario, “El 10” filmaba en plena preparación para su regreso a Boca Juniors. “Recuerdo una escena en un bar, en pleno junio, frío polar. Teníamos que repetir y repetir las tomas y de lo cansado que estaba Diego, una vez me planteó abandonar el rodaje y huir definitivamente de Punta”.

Con Esther Goris antes de Eva Perón, Angel Rico como Gardel, Juan Carlos Puppo, Jean Pierre Reguerraz y elenco, en 93 minutos las metáforas se entrecruzan con frases de manual. Extraño experimento en celuloide, pero la voz del “Morocho del Abasto” (argentino, francés, uruguayo o lo que sea), eso sí que no se mancha.

 

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Textos: @mar_zucchi

Fuente: www.clarin.com

Autor: Luis Alejandro Puig

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